20 sept. 2010

Hugo Francisco Rivella (Argentina)

MI MADRE RONDA LOS CÍRCULOS CONCÉNTRICOS


Mi madre ronda los círculos concéntricos.
Ella sabe que en el hombre suceden laberintos, espejos que lo invaden con rostros infinitos;
y el hombre se trastorna,
dubita,
cuelga su corazón, lágrimas cuelga de su lenta tristeza;
a veces cae y el golpe es tan tremendo que muerde caracoles,
asfalto, su alquitrán y las suelas del barro clavadas en el alma.
El hombre
-madre-
el hijo- tiene el sueño a zarpazos de un dios enfurecido,
se equivoca y rehace el camino a los tumbos, jinete de un caballo de mar y de los astros,
de la estrella en un charco, de las tribunas repletas de domingos,
del ruin y el procesado por portación de rostro,
de una risa al cuadrado de todas las galaxias
El Hombre
-madre-
el hombre-
es el dios de los días, construye con minúsculas ramas el árbol de la vida,
y entre que va dormido se despierta
y entre que se despierta
sueña y canta.


(De: Centro de Tormentas )


A MINHA MÃE RONDA OS CÍRCULOS CONCÊNTRICOS


A minha mãe ronda os círculos concêntricos.
Ela sabe que no homen acontecen labirintos, espelhos que o invadem con rostos infinitos;
e o homen se trastorna,
duvida,
pendura o seu coração, lágrimas pendura da sua lenta tristeza;
as vezes cai e o golpe e tão tremendo que morde caracoes,
asfalto, seu alcatrão e as solas do barro cravadas na alma.
O homen
-mãe-
o filho- tem o sonho as bofetadas de um deus enfurecido,
se equivoca e refaz o caminho à toa, ginete de um cavalo de mar e dos astros,
de a estrela en un charco, das arquibancadas repletas de domingos,
do ruin e do acusado por portamento de rosto,
de uma risada ao quadrado de todas as galáxias
O Homen
-mãe-
o homen-
e o deus dos dias, construi con minúsculos galhos a árvore da vida,
e entre que vai dormido se desperta
e entre que se desperta
sonha e canta.


Traducción: Alberto Acosta

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