18 abr. 2010

Hoja Nº 3 de Los Navegantes - 2010



Foto: Aída Torregrosa

Sergio De Matteo (Argentina)

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"Traspapeles"

aunque aúlles en la noche de la peste
no eres el perro de nadie.
Debrik Ankudovich


los diarios/ los informativos/ con sus malas noticias
arrastran un cansancio de siglos
y la casa -o el mundo- se sigue hundiendo
cayéndose a pedazos
vibráfonos de los confines: patios extensos y sin tapiales
chapas oxidadas que se retuercen como lombrices
garrafas vacías y botellas rotas
amargas postales/ grafías pusilánimes
cauces malignos carcomen parajes/ pueblos/ metrópolis
ningún brote exuberante/ oscilan los colores y se entumecen
sólo restos negros de maderas que atizaron el fuego
sólo anclas para fondear tumores de cuerpos procreados por mandinga
esas gibas/ esos ojos con sangre al borde del despeñadero
que se fulminan cuando el tiempo no da ni para lágrimas
manos descangayadas y mugrientas arrojan piedras
que intentan pegar en el centro del fantasma de la derrota
un sinsentido de propagandas/ hordas enajenadas/ piquetes
calles en penumbra como si fueran cortejos fúnebres
días de panes duros/ jornadas en que se mastica la vida/ almanaques ajenos
multitudes sin destino/ suburbios sin vigilancia/ zonas liberadas
hambres sin saciar/ pestes/ animales vagabundos
y la casa que sigue hundiéndose con la mampostería gris
cae de bruces con la juntamuerte que arrebata angelitos
y la luz que se va apagando de forma lenta
como si el generador estuviera también vencido
la saliva pesa en la garganta/ ya está ácida
son nudos que descienden al infierno del ser
y no existe agua en la tierra que lo alivie
porque el infortunio mismo tapa a sus propios muertos



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"Traspapeles"

mesmo que vocé uive na noite da peste
vocé não e cão de niguem.
Debrik Ankudovich


os jornais/ os noticiarios/ con a suas más notícias
arrastan um cansaço de séculos
e a casa -ou o mundo- fica mergulhando-se
caindo-se a pedaços
vibrafones dos confims: pátios extensos e sem tapumes
chapas oxidadas que se retorcen como lombrigas
garrafãos vazíos e garrafas rotas
amargas postais/ grafias pusilânimes
leitos malignos roen paragems/ vilas/ metrópoles
nenhum rebento exuberante/ oscilan as cores e se entorpecen
só restos negros de madeiras que atiçaram o fogo
só âncoras para fundear tumores de corpos procriados pelo mandinga
essas corcundas/ essos olhos con sangue junto ao precipício
que se fulminan enquanto o tempo não dá nem pra lágrimas
mãos achacosas e sebentas jogan pedras
que tentan pegar no centro do fantasma da derrota
um sem-sentido de propagandas/ hordas alienadas/ piquetes
ruas em penumbra como se fossem cortejos funerários
días de pão duro/ jornadas en que se mastiga a vida/ almanaques alheios
multidãos sem destino/ suburbios sem vigilância/ zonas liberadas
fomes sem saciar-se/ pestes/ bichos vagabundos
e a casa que tema en se mergulhar con a alvenaria cinza
cai de bruços con a juntamorte que arrebata anjinhos
e a luz que va-se apagando de forma lenta
como se o gerador estivesse também vencido
a saliva pesa na garganta/ ya fica azeda
são nós que descenden ao inferno do ser
e não existe água na terra que o alivie
porque o infortúnio mesmo tapa os seus proprios mortos



Traducción: Alberto Acosta

Mariano Shifman (Argentina)

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FRIEDRICH


Suplir el gris de las leves victorias,
el tiempo de las horas, el oro de arena;
rozar los fondos y no rezar
por un principio del agua igual.
Perderse en el eco de una pena.
Gozar el pasmo de la derrota.



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Friedrich



Suprir o cinza das leves vitórias,
o tempo das horas, o ouro da areia;
roçar os fundos e não rezar
por um princípio de água igual.
Perder-se no eco de um castigo.
Gozar o espanto da derrota.



Traducción: Ronaldo Cagiano

Mariano Shifman (Argentina)

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Otra vez


La fiesta de los sudores irrumpe en tu sueño
entre el aquí y el ahora rige el desconcierto

Hay gritos como pájaros sobre tu piel
y pupilas del alba sobre tus pupilas

Hay espuma y temblor en tu secreto
y una alquimia de ardores y de miel

Es la vertiente de la vida siempre
recorriéndote otra vez.



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Outra Vez


A festa dos suores irrompe em teu sonho
entre o aqui e o agora rege o desconcerto.

Há gritos como pássaros sob tua pele
e pupilas da aurora sobre tuas pupilas.

Há espuma e tremor em teu segredo
e uma alquimia de ardores e de mel.

É a vertente da vida sempre
apelando-te outra vez.



Traducción: Ronaldo Cagiano

Mariano Shifman (Argentina)

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Darwin


"...las mariposas oscuras sobreviven sobre las
cortezas oscuras... las mariposas oscuras
sustituyen a las mariposas claras..."
Mahlon Hoogland, "Las raíces de la vida"



Y si naces mariposa en Birmingham
-la terca vida impone sus reglas-
Todo se reduce a adaptarse
o morir;

negras deberán ser tus horas
para la ilusión de la hora nueva.

El fósil árbol que te ampare,
el hollín en que te conviertas

tendrán el color de un cielo
que espera.


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Darwin

“...las mariposas oscuras sobreviven sobre las cortezas oscuras...
las mariposas oscuras sustituyen a las mariposas claras...”
Mahlon Hoagland "Las raíces de la vida"



E se nasces mariposa em Birmingham
- a obstinada vida impõe suas regras -
Tudo se resume a adaptar-se
ou morrer;

negras deverão ser tuas horas
para a ilusão da hora nova.

A fóssil árvore que te ampare,
a fuligem em te converteres

terão a cor de um céu
que espera.



Traducción: Ronaldo Cagiano


Foto: Aída Torregrosa

Miguel De La Cruz (Argentina)

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TIERRA VOLADIZA



Como estrellas
que ayudan a navegar
son sin cuenta mi amor
los pájaros posándose
sobre el palo mayor
del barco que encalló
en tierra voladiza
Y con qué acuerdo mi amor
despegan todos a la vez
y siguen viaje como estrellas
que desaparecen y siguen alumbrándonos
Son pájaros de ida
vuelan en contra de los años vividos
nos dejan destinados
a quedarnos mi amor
mirando el barco que se deshace




Del libro inédito “Es lo que no sé”
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TERRA RESSALTADA


Como estrelas
que ajudan a navegar
são sem conta meu amor
os pássaros pousando-se
sobre o pau mastro
do barco que encalhó
em terra ressaltada
E com que acordo meu amor
descolam todos á vez
e seguem o viagem como estrelas
que somen e teman en nos iluminar
São pássaros de ida
voam en contra dos anos vividos
nos deixan destinados
a ficar meu amor
olhando para o barco que se desfaz



Traducción: Alberto Acosta

Miguel De La Cruz (Argentina)

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AMIGO DE LAS PREGUNTAS



¿Conozco gentes?
¿Dónde está mi amigo?
¿Perdido en multitudes,
a miles de mundos de aquí?
¿No lo hallo, no me encuentra?

¿Pasé tiempos despreocupado
de que apareciera o no,
y no apareció,
y al darme cuenta
ya era igual de tarde
aunque hubiera venido?
¿Mi amigo me reflejará?
¿Yo también a él?
¿Cuál es la seña
de que tengo
mi verdad delante?
¿Un comprender al mismo tiempo
qué es cierto qué es falso?
¿Bastará con un gesto,
un mirar que se aparte de los ojos
y de por entendida la visión?

¿Tendré amigos en otras épocas?
¿Mis preguntas son viudas?
¿Vienen por noticias a mí?
¿Perdí amigos en guerras
lo mismo que en la multitud?
¿Pasé por su lado
y ellos por el mío
¡y no nos vimos!?
¿Fue por los escombros de mil batallas,
fue porque el mundo renacía?
¿Ni el derrumbe ni el brillo nos dejaron ver?
¿Se ve que no llegamos a la vida
en que luego de siglos
la larga prueba nos reúne
en una mutua confesión:
“estábamos adentro,
acabamos de salir”?



Del libro inédito “Saludando al águila"
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AMIGO DAS PERGUNTAS


¿Conheço gente?
¿Onde esta o meu amigo?
¿Perdido nas multidãos,
á miles de mundos de aquim?
¿Não o acho, não me encontra?
¿Passei tempos despreocupado
de que aparecese o não,
e não apareceu,
e ao caer em conta
já ficaba tarde igual
embora tivera vindo?
¿Meu amigo me refletirá?
¿Eu tambén a ele?
¿Cual e o sinal
de que tenho
a minha verdade a frente?
¿Um compreender ao mesmo tempo
qué e certo qué e falso?
¿Bastará con um gesto,
un olhar que se afaste dos olhos
y dé a entender a visão?
¿Teré amigos em outras épocas?
¿As minhas perguntas são viúvas?
¿Venen por noticias a mim?
¿Perdí amigos en guerras
mesmo que na multidão?
¿Passe perto deles
e eles pelo meu lado
¡e não os vir-nos!?
¿Foi pelos entulhos de mil batalhas,
foi porque o mundo renascía?
¿Nem o derrubamento nem o brilho deixaran-nos ver?
¿Vése que não chegamos á vida
en que logo de siglos
a longa prova nos reúne
numa mutua confissão :
"ficábamos dentro,
acabamos de sair"?



Traducción: Alberto Acosta

Luis Pérez Oramas (Venezuela)

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Segundo poema de las cosas

a Samuel Guillén

Las cosas tienen nombre
en la sombra que proyectan.
Las cosas
en su luz se sustantivan
se hacen verbo de los vientos
verbo de las lluvias
verbo encendido de los días.
Las cosas mudan, mudas
ignorando la voz que tienen en las voces
la música distinta en cada lengua
en cada sueño, en cada muerte
en cada mesa de manjar
en cada cuerpo que las nombra con su tacto.
El nombre de las cosas es helado
en la mañana incesante de su ángulo
y es tibio y quema
en el fuego donde arden en sus noches.
Hablamos
el pan, las hojas secas.
Hablamos sólo con los ojos y los gestos
abiertos
y ningún nombre vencerá la mano
tendida, el brazo tenso
que dirije nuestros pasos al deseo
en la serena certeza de los puntos cardinales.
La cosas tienen norte
en la huella que dejaron.
Las cosas
en el sur se sustantivan
se hacen memoria de la piel
recuerdo del amor humedecido
brújula sin mar, aéreo
pretérito imperfecto en la alegría.



De: Prisionero del Aire (2008)
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Segundo poema das coisas

a Samuel Guillén

A coisas têm nome
na sombra que projetam.
As coisas
em sua luz se substantivam
se fazem verbo dos ventos
verbo das chuvas
verbo incendiado dos dias.
As coisas mudam, mudas
ignorando a voz que têm nas vozes.
a música diferente em cada língua
em cada sonho, em cada morte
em cada mesa de jantar
em cada corpo que as nomeia com seu tato.
O nome das coisas é gelado
na manhã incessante de seu ângulo
e é tíbio e queima
no fogo onde ardem em suas noites.
Falamos
o pão, as folhas secas.
Falamos só com os olhos e os gestos
abertos
e nenhum nome vencerá a mão
estendida, o braço tenso
que dirige nossos passos ao desejo
na serena certeza dos pontos cardeais.
A coisas têm norte
no rasto que deixaram.
As coisas
no sul se substantivam
se fazem memória da pele
lembrança do amor umedecido
bússola sem mar, aéreo
pretérito imperfeito na alegria.



(Traducción: Alexandre Bonafim)

Luis Pérez Oramas (Venezuela)

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La tarde

“Vagi palantes, nullo itineris destinato fine, non ad locum sed ad vesperum contenditur”
Fronto


(Errantes, dispersos, no hay destino para el viaje; andan, no para llegar a un sitio, sino a la tarde.)
Marcus Cornelius Fronto


Yo quisiera caminar de nuevo
los senderos de mi vida umbría
volver a andar hacia la arena de los altos muros
de un olor a otro de los cuerpos
de un calor oscuro en donde naces
a otro frío que no existe entre las lenguas.
Es la muerte, esa vigilia seca
que no descansa de horadar nuestra alegría
quien me lleva lentamente hacia la vida.
Es la muerte, aquella ausente
que tenía mi mano en el tibio de las manos
cuando conducían mis pasos en la sombra
hacia la ardua luz de un ojo helado.
Yo quisiera andar de nuevo el tiempo
que escandiera sin saberlo aquella música
de alimento, espasmos, sueño
y quisiera volver a cada una de las mesas
que acogieron con candor el hambre
mía de vivir apresuradamente el gozo
con el miedo de las vísperas más tristes.
Yo quisiera seguir los mismos pasos
recibir un año más henchido
de néctares aéreos, áureos
y ver en una noche el fuego
que brilla en las alturas del puente de Bassano
donde la mansedumbre arde con sus uvas blancas.
yo quisiera vivir la vida nuevamente
como un rito fugaz, violento
y quisiera caminar de nuevo con capricho sus senderos
para no tenerlos más en lejanía, en aura, en ramas.
Yo quisiera andar de nuevo
el paso lívido de mi vida sorda
no para llegar a un sitio, sino a la tarde.



De: Prisionero del Aire (2008)
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A tarde

“Vagi palantes, nullo itineris destinato fine, non ad locum sed ad vesperum contenditur”
Fronto


(Errantes, dispersos, no hay destino para el viaje; andan, no para llegar a un sitio, sino a la tarde.)
Marcus Cornelius Fronto


Eu queria caminhar de novo
os caminhos de minha vida vazia
voltar a andar até a areia branca dos altos muros
de um odor a outro dos corpos
de um calor escuro de onde nasces
a outro frio que não existe entre a línguas.
É a morte, essa vigília seca
que não descansa de perfurar nossa alegria
quem me leva lentamente até a vida.
É a morte, aquela ausente
que tinha minha mão na calidez das mãos
quando conduziam meu passos na sombra
para a árdua luz de um olho gelado.
Eu queria andar de novo o tempo
que escandira sem saber aquela música
de alimento, espasmos, sonho
e queria voltar a cada uma das mesas
que acolheram com candura a fome
minha de viver pressurosamente o gozo
com o medo das vésperas mais tristes.
Eu queria seguir os mesmos passos
receber um ano mais pleno
de néctares aéreos, áureos
e ver em uma noite o fogo
que brilha nas alturas do ponte de Bassano
onde a mansidão arde com suas uvas brancas.
Eu queria viver a vida novamente
como um rito fugaz, violento
e queria caminhar de novo com vontade seus caminhos
para não tê-los mais em distância, em aura, em ramas.
Eu queria andar de novo
o passo lívido de minha vida surda
não para chegar a um sítio, senão à tarde.


(Traducción: Alexandre Bonafim)

4 abr. 2010

Hoja Nº 2 de Los Navegantes - 2010.-

Taringa.net

Manuel J. Castilla (Argentina)

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Tiznado de Infinito (Cantos del Gozante - 1972)



Entren conmigo a lo hondo de la noche, a su arena más negra,
y tráiganme a la tierra de la mano, ya ciego, tiznado de infinito.

Yo sé que así, a tanteos, voy a sentir las cosas.

Les contaré cómo nacía la miel en las abejas
la vez que se soñaban poseyendo a la lluvia.

Que al tocar al racimo verde del banano naciendo,
sentí llegar, tímidos, los marfiles
y cuando entre mis dedos se derramaba el polen
vi venir amarillo del desierto siendo recién el viento.

Que oí trepar el agua desde arcillas sumidas
y en una muchedumbre de hojas y de tallos
hacerse sombra y ensanchar su reposo hasta ser el silencio.

Toquen el pecho de los guacamayos,
hundan la mano entre plumaje y carne
y sentirán el huevo donde germina el cielo.

Y si andan en la tierra lisa y ocre de Oruro
y ven alzarse de la arena mineral la corola
lila y celeste de una flor pequeñita,
no vayan a pisarla porque van a quebrarle
la espuma de su nombre: Saliva de la Virgen.

Si palpo una semilla escuchará mi sangre desenroscarse como baba de araña
toda la roca de los palos santos,
y si toco una gota del semen del jaguar donde nadan sus ojos,
sabré que desde su hambre saltó la primera chispa de los grandes incendios.

Iré pisando las cenizas más viejas
y si caigo de boca sobre ellas con el sueño
seré una rama verde naciendo desde esa apaciguada carne del humo.

Entren conmigo a lo hondo de la noche.

Octubre, 1971




Tisnado de Infinito (Cantos do Gozante - 1972)



Entrem comigo no fundo da noite, na sua areia mais preta,
e me trazem á terra da mão, já cego, tisnado de infinito.

Eu sei que assim, as tentas, vou sentir as coisas.

Vou les contar como nascía a mel nas abelhas
na vez que se sonaban possuindo a chuva.

Que ao tocar o cacho verde da bananeira nascendo,
senti chegar, tímidos, os marfimes
e quando entre os meus dedos derramava-se o pólen
vi vir o amarelo do deserto sindo apenas o vento.

Que ouví trepar a água desde argilas sumidas
e numa multidão de folhas e de talos
fazer-se sombra e alargar o seu repouso até ser o silêncio.

Toquem o peito das araras,
fundan a mão entre plumagem e carne
e sentiram o ovo onde germina o céu.

E se andassem na terra lisa e ocre do Oruro
e vem alçar-se da areia mineral a campânula
lilás e celeste duma flor pequenininha,
não a pisem porque vão quebrar
a espuma do seu nome: Saliva da Virgem.

Se apalpo uma semente ouvirá mia sangue desenroscar-se como baba de aranha
toda a rocha dos pau-santos,
e si toco uma gota do sêmen do jaguar onde nadan os seus olhos,
sabrei que desde a sua fome saltó a primeira faísca dos grandes incêndios.

Vou ir pisando as cinzas mais velhas
e se caigo de bruços sobre elas com o sono
serei um galho verde nascendo desde essa sossegada carne da fumaça.

Entrem comigo no fundo da noite.

Otubre, 1971

Traducción: Alberto Acosta

Everardo Norões (Brasil)

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Flamboyant



arrebento
o coração do verde
nesta tarde
é quando o sol
flora,
jaboticabas no pé
madura cor do olho
divina
é uma cor indefinida
hálito que não se descreve
sou apenas
o encarnado

arrebento
o coração
do verde
e sangro
ao ritmo regular
e persistente
da chuva
então
discurso
ao que passa
sobre esta mancha
que encarde
a avareza dos dias.


Flamboyant


reviento
el corazón del verde
en esta tarde
es cuando el sol florece
jaboticabas al pie
maduro color del ojo
divino
es un color indefinido
hálito que no se describe
sólo soy
el encarnado

reviento
el corazón del verde
y sangro
al ritmo regular
y persistente de la lluvia
entonces
discurro lo que pasa
sobre esta mancha
que ensucia
la avaricia de los días.


Traducción: Mario Martínez Sobrino

Everardo Norões (Brasil)

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Fractais



Pelo mergulho
das sombras,
calculo
o itinerário da luz.
Meço
os contornos de nossas ruínas
na matemática particular
dos desesperos.

Abro a janela
da página do sonho:
soletro, devagar, o Aywu rapitá:
o ser do
ser da palavra,
(flor pronunciada entre as estrelas).
A noite
desaba sobre
as telhas
na explosão de um meteoro.
Conto estilhaços,
recomponho
parábolas:
um mínimo do que sou
lembra as fronteiras
do Universo.



Fractales


Por la inmersión
de las sombras
calculo
el itinerario de la luz.
Mido los contornos de nuestras ruinas
en la matemática particular
de las desesperaciones.

Abro la ventana
de la página del sueño.
Deletreo, despacio
el Aywu Rapitá:
el ser del ser de la palabra,
(flor pronunciada entre las estrellas).
La noche
se derrumba sobre las tejas
en la explosión de un meteoro.
Cuento esquirlas,
recompongo parábolas:
un mínimo de lo que soy
recuerda las fronteras
del Universo.


Traducción: Mario Martínez Sobrino
Pixdaus.com

Sergio De Matteo (Argentina)

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El silencio del agua estanca



Ya el horizonte se deshace, la piedra
arrojada al agua abandona su centro perfecto,
su onda constante y majestuosa;
yace en el fondo, horadando el instante.



el silencio de la arena de la playa que contiene el agua estanca
el silencio de la piedra que descansa sobre la arena de la playa que contiene el agua estanca
el silencio que sostiene el propio silencio en el profundo silencio
un hombre que se acerca en silencio hacia el agua estanca
un hombre que se sienta en la arena de la playa que contiene el agua estanca
un hombre que toma la piedra que descansaba sobre la arena de la playa que contiene aún el agua estanca
el hombre que en algún momento estuvo en silencio no puede soportar los sonidos del silencio
el hombre hace ruido al pensar también con sus manos pero hace mucho más tumulto con sus recuerdos
el hombre y los alrededores ya no se hallan en la calma del silencio primordial
el silencio no habita ni puede habitar en un hombre que desea
el silencio es ultrajado por la respiración del hombre que no puede abandonar un mundo pleno
[de resonancias
el hombre no tiene paciencia juega entre los dedos con la piedra que descansaba sobre la arena
[en la playa que contiene el agua estanca
el hombre se pone de pie mira a la distancia alejándose de sí mismo porque le teme a su
[propio fantasma
el hombre estira la mano en que lleva la piedra recogida hace un instante cuando quería
[descansar del estrépito urbano
el hombre realiza un esfuerzo y arroja la piedra hacia el agua estanca rompe el aire rompe
[el silencio cierra la contemplación
el hombre observa el impacto de la piedra en el agua que estaba estanca se regocija
[por su potencia y puntería por el estallido que deviene en los círculos que se expanden
[como la historia de todos los hombres que han venido a este lugar a buscarse
[y huyeron asustados al verse en el descarnado reflejo que les devolvía el agua
[estanca
el hombre que podría ser cualquier hombre que esté entre nosotros da vuelta su espalda al agua
[pisa sobre la arena de la playa que contenía el agua estanca y deja
[el presente caerse en el tiempo pasado
el hombre se marcha y retorna la soledad a este lar que permanecerá en silencio hasta otro advenimiento
[para repetir la misma jornada en donde habrá otro hombre que tomará
[otra piedra sobre la arena de la playa que contiene ahora una piedra hundida
[en el caudal arremolinado de lo que era el agua estanca
una piedra que pulsa como un corazón delator en el agudo silencio del universo


a Gabo Ferro
y Debrik Ankudovich



O silêncio da agua estanca


Já o horizonte se desfaz, a pedra
jogada pra água abandona o seu centro perfeto,
a sua onda constante e majestosa;
yaz no fundo, perfurando o instante.



o silêncio da areia na praia que contem a água estanca
o silêncio da pedra que descansa sobre a areia da praia que contem a água estanca
o silêncio que sustenta o próprio silêncio no profundo silêncio
un homen que se aproxima en silêncio para a água estanca
un homen que se assenta na areia da praia que contem a água estanca
un homen que pega a pedra que descansava sobre a areia da praia que contem aínda a água estanca
o homen que nalgum momento estive en silêncio não pode suportar o som do silêncio
o homen faz barulho pensando também con suas maos mais faze muito mais tumulto con as suas lembranças
o homen e u seu redor ja nao se encontran na calma do silêncio primordial
el silencio no habita ni puede habitar en un hombre que desea
o silêncio é ultrajado pela respiração do homen que não pode abandonar um mundo pleno
[de ressonãncias
o homen não tem paciéncia brinca entre os dedos com a pedra que descansava sobre a areia
[na praia que contem a água estanca
o homen fica de pé olha a distância afastando-se de sí mesmo porque recea do seu
[proprio fantasma
o homen aperta a mão em que leva a pedra recolhida faz um instante cuando tinha vontade de
[descanssar do estrépito urbano
o homen faz mais um esforço e atira a pedra para a água estanca quebra o ar quebra
[o silêncio fecha a contemplação
o homen olha o impacto da pedra na água que ficaba estanca se regozija
[pela sua potência y ponteria pelo estouro que vira em círculos que se expanden
[como a história de todos os homens que vieram a esse lugar a se procurar
[y fugiram assustados ao se olhar no descarnado reflexo que les devolvía a água
[estanca
o homen que podería ser cualquer homen que fique entre nos torna de costas para a água
[pisa sobre a areia da praia que continha a água estanca e deixa
[o presente cai no tempo passado
o homen va embora e torna para a solidão a esse lar que ficará em silêncio até um outro advento
[para repetir a mesma jornada em que haverá outro homen que pegará
[outra pedra sobre a areia da praia que contem agora uma pedra afundada
[no caudal remoinhado do que foi a água estanca
uma pedra que bate como um coração delator no agudo silêncio do universo

á Gabo Ferro
e Debrik Ankudovich


Traducción: Alberto Acosta

Ronaldo Cagiano (Brasil)

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INFÂNCIA

“O menino em mim ainda se comemora:
O menino em mim ainda cresce e me leva embora”
Wilson Pereira

Menino que não fui
ou estou sendo agora,
tardio ou repetido.

Exigências do homem
que não couberam em mim
pois nos desvãos do tempo
desliza a infância refratária,
exposta nas frutas à beira-rio
ou nos campos remanescentes
nesta insolente memória
e seus desatinos.

Em mim
a criança é sem-fim
mas o destino quis coser
com outras linhas
matizes e segredos
um itinerário
de descobertas precoces
e prévi os receios.

No dorso desdenhoso
de animal estranho,
viajei feito um bólido,
cansado de nãoter
varado quintais
nem esperado a ceia,
desdém que não me remove
a argamassa
que decretou o cedo exílio.





INFANCIA



Muchacho que no fui
o estoy siendo ahora,
tardío o repetido.

Exigencias del hombre
que no me encubrieron
pues en los desvanes del tiempo
se desliza la infancia refractaria,
expuesta en las frutas
a la vera del río
o en los campos remanentes
en esta insolente memoria
y sus desatinos.

En mí el niño es sin fin
pero el destino quiso coser
con otros hilos
matices y secretos
un itinerario
de descubrimientos precoces
y previos recelos.

En el dorso desdeñoso
de animal extraño
viajé hecho un bólido,

cansado de no haber
atravesado quintas
ni esperado la cena,
desdén que no aparta de mí
la argamasa
que decretó el temprano exilio.

Traducción: Mariano Shifman

Ronaldo Cagiano (Brasil)

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DILEMAS


A natureza me ensinou
uma dura metamorfose quotidiana:
tudo se dilui e esquece
ante a inexorabilidade da morte,
essa contundência da cronologia.

Não adianta a conspiração
ou qualquer zelo essencial
à permanência e à perpetuidade,
se somos seres divididos
entre presunção e dilemas

- onde habita a loucura?
onde desmascaram-se os sonhos? -

pois todas as tentativas
serão nada além
de metafísica mediocridade.

É assim que são as coisas:
nada proveitosas, exceto sua possível dialética,
mas, talvez a recompensa
de não sermos colhidos de surpresa.



DILEMAS


La naturaleza me enseñó
una dura metamorfosis cotidiana:
todo se diluye y olvida
ante la inexorabilidad de la muerte,
esa contundencia cronológica.

De nada sirve la conspiración
o cualquier celo esencial,
permanente, a perpetuidad,
si somos seres divididos
entre presunción y dilemas.

¿Dónde habita la locura?
¿Dónde se desenmascaran los sueños?

pues todas las tentativas
serán nada más allá
de la metafísica y de la mediocridad.

Es así que son las cosas:
nada provechosas, excepto su posible dialéctica,
tal vez sólo la recompensa
de no ser tomados por sorpresa.


Traducción: Mariano Shifman

Fonthor De Luca -Imagen y Poema - (Brasil)





Amores jamais esquecidos
Epocas douradas em dias gloriosos
Olhares no arco da iris
Kaleidoscopio de emoções
Sentimentos revoltos em cores
Mulheres estremecedoras
Em noites sem perdão
Luxuriosas madrugadas
Transformadas em cenarios
De paixão e perdição



Amores nunca olvidados
Épocas doradas en días gloriosos
Contemplaciones del arco iris
Caleidoscopio de emociones
Sentimientos revueltos en colores
Mujeres estremecedoras
En noches sin perdón
Lujuriosas madrugadas
Transformadas en escenarios
De pasión y perdición


Traducción: Alberto Acosta

Alejandro Bonafim (Brasil)

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Dora Ferreira da Silva, com quem tive a grande alegria de usufruir belíssimos momentos de conversa, consagrou à importante revista, editada por ela na década de 70, o nome de Cavalo Azul. Esse título ela extraiu dos mitos etruscos. Para esse antigo povo, o cavalo azul era o ser mágico, fantástico, responsável por levar a alma dos mortos à morada celeste. Em homenagem à grande poeta de Hídrias, escrevo esse ciclo de poemas com o mesmo nome de sua importante revista.


O cavalo azul


a Dora Ferreira da Silva


“Um cavalo corta o corpo
de meus ancestrais perdidos
um cavalo corta o peito,
fere o coração ferido”
Lara de Lemos


“Et beaucoup n'ont pas la chance
De le voir passer un jour
Le cheval bleu”
Gilbert Becaud



Um tropel de silêncio e eternidade
desdobra o ar em acordes levíssimos,
feitos de orvalho e bruma.
As crinas vão desatando o infinito,
as estrelas, a solidão mais aguda.
Eis o instante do cavalo azul.
Eis a sagração do céu em nós.
De seu dorso nascem os desastres.
Procelas tatuam o seu plexo.
Nos seus flancos levitam violinos de água,
teclas de pólen, sinfonias de esquecimento.
Jamais a morte poderia nos assaltar
com maior doçura, com mais bela música.
Jamais o sofrimento teve olhos tão dóceis,
cílios de mel e vinho.
Nunca o instante teve essa luz raríssima,
desenhada pelas puras formas
de um relâmpago cego,
diamante vivo a deslumbrar a noite.
A rutilância dos segundos galga nossa pele,
a terra olorosa do corpo.
Em chamejante espiral de nuvens,
o cavalo azul nos enlaça em seu fulgor,
na ternura de uma violência incontida,
dança de galáxias e sóis delirantes,
vórtice febril, iluminado.
Ao toque do seu pêlo de súbitos incêndios,
queimamos nossa alma no eterno,
aderimos nossa pele ao infindável.
Festa múltipla, embriaguês da febre,
somos a celebração dessa sonâmbula magia,
pulsar sagrado desnudando-nos para as tempestades,
para a decantação dos mares selvagens.
Eis o instante da morte aguda.
Eis o êxtase do tempo soberano.
O cavalo azul nos visita
com sua aparição de lanças desnudas,
de lâminas agudas, mil raios
a trespassarem nossas feridas.
Quando suas patas arpejam a terra,
as sementes fecundam os sonhos,
despontam do pó ramos e milagres,
frutos abençoam a encantação do amor:
o cavalo marinho e os oceanos,
o cavalo turquesa e os mares,
o cavalo de âmbar e os corais ardentes.


Reluz na noite um fulgor de adaga desnuda,
fulgente aparição a cortar o sonho dos mortos,
o sono das estrelas marinhas: cavalo azul
a relampejar pelos caminhos o tempo das cicatrizes.
Sua crina flamejante, seu ígneo peito, seduzem o luar,
ampliam pelo infinito a cintilação das marés.
Espectro de labirintos vazios,
ele galga a espuma das praias,
a agonia dos condenados à morte.
Ele dardeja a dança dos barcos,
o bordado das ondas,
a solidão dos marinheiros em febre.
Os náufragos, os miseráveis, os afogados,
clamam pela salvação desse sopro de chuvas,
desse maremoto de coices ardentes.
Serenamente soa pela brisa seu pulsar de sândalo,
o seu galope de prismas, delicado aroma
do vinho a incendiar os crepúsculos.
Ele adeja sobre o desespero, salvando-nos
da carne, do medo, do tempo.
Ele nos resgata do pó humano, soerguendo-nos
à sagração das searas fecundas.
Quando seu resfolegar nos arrebata,
nos resgata de nossos pulsos,
ressuscitamos no clarão dos rubis,
na magnitude da aurora boreal.
Desde o nascimento estamos consagrados
a essa epifania de silêncio e mel:
o cavalo andaluz e o eclipse lunar,
o cavalo cigano e os cometas partidos,
o cavalo de absinto e o mercúrio dos astros.


Galopo no dorso das marés,
meu corpo costurado nos ciclones,
meu torso cravado em tua pele, em teu pelo lunar.
Galopante aridez, eu só sei pulsar no teu plexo,
na fecundidade dos abismos.
Corpos em sôfrega transpiração,
corpos em uníssono, rios a confluírem
num delta de vertigens, foz de enchentes
desvairadas, de correntezas alucinadas.
Possuído pela lâmina dessa fúria,
transmuto-me na energia a cegar
as lanças, os ocasos, os labirintos.
Sou o ser pleno a exaltar-te,
és o que sou, o que fui e serei.
Consagro-me à graça dessa comunhão,
pela qual sou o universo e o nada.
Nessa terra me deito, navego,
nessa pedra me enterro, respiro,
perco-me nesse instinto, nesse espasmo,
para ser o fogo dos corais,
azul febril de infinita iluminura.
Cavalo marinho, dardejante quartzo,
em tuas crinas de ágata, de prata,
queimo a palavra da última estrela,
rasgo o fulgor do teu transe,
da tua clarividência,
pois a morte se fez para os eleitos,
para os profetas, os que sabem da finitude
pelo íntimo do fruto, pelo cerne da chuva.
Eis o pulsar da fúria e das catástrofes:
o cavalo opalino e as estrelas,
o cavalo candente e a poeira dos astros,
o cavalo de vidro e os veleiros incendiados.


Soou a hora derradeira e primeira.
Eis o momento dos vendavais,
do estertor dos cataclismas.
Eis o que em nós germinou
antes do nascer das sementes:
nossa morte, cavalo azul a cortar o céu,
a lançar nosso destino aos astros,
onde a infância nos abraça novamente;
nossa morte, corcel cravejado de safiras,
noite mais densa que as rochas,
onde o azul é harpa de cristais partidos,
batel de marinhas esmaecidas.
A sombra extrema desenha nosso rosto
no vazio de outro rosto.
A sombra extrema, fruto túmido,
pleno, explode nosso íntimo,
dissolvendo-nos na fulguração do eterno.
Eis o momento do cavalo azul.
Eis a hora da ressurreição das marés.
Um tropel de sinfonias e plumas
dardeja nossa carne, rasga nosso sêmen.
O cavalo azul aflora dos abismos,
emerge dos desastres, germina das montanhas.
Em sua sede bebemos nosso avesso.
Em sua fome sorvemos nosso mistério.
Eis a travessia impossível,
onde todo homem não caminha,
porque não tem pernas, nem pés.
Eis a travessia amputada,
pasto de enigmas, partitura dos sonhos,
onde somos cegos em nosso destino cego.
Do fecundo nada, do absoluto silêncio,
nasce essa música cristalina, puríssima:
o cavalo celeste e as enchentes,
o cavalo etrusco e os anéis de saturno,
o cavalo de água e os arquipélagos selvagens.




El caballo azul



A Dora Ferreira da Silva

Un tropel de silencio y eternidad
desdobla el aire en acordes levísimos,
hechos de rocío y bruma.
Las crines van desatando el infinito,
las estrellas, la soledad más aguda.
He ahí el instante del caballo azul.
He ahí la consagración del cielo en nosotros.
De su dorso nacen los desastres.
Tempestades tatúan su plexo.
En sus flancos levitan violines de agua,
teclas de polen, sinfonías de olvido.
Jamás la muerte podría asaltarnos
con mayor dulzura, con más bella música.
Jamás el sufrimiento tuvo ojos tan dóciles,
pestañas de miel y vino.
Nunca el instante tuvo esa luz rarísima,
dibujada por las puras formas
de un relámpago ciego,
diamante vivo que deslumbra la noche.
La rutilancia de los segundos alcanza nuestra piel,
la tierra olorosa del cuerpo.
En llameante espiral de nubes,
el caballo azul nos enlaza en su fulgor,
en la ternura de una violencia incontenida,
danza de galaxias y soles delirantes,
vórtice febril, iluminado.
Al toque de su pelo de súbitos incendios,
quemamos nuestra alma en lo eterno,
adherimos nuestra piel a lo infinito.
Fiesta múltiple, embriaguez de la fiebre,
somos la celebración de esta sonámbula magia,
pulsar sagrado desnudándonos para las tempestades,
para la decantación de los mares salvajes.
He ahí el instante de la muerte aguda.
He ahí el éxtasis del tiempo soberano.
El caballo azul nos visita
con su aparición de lanzas desnudas,
de láminas agudas, mil rayos
que traspasan nuestras heridas.
Cuando sus patas arpegian la tierra,
las semillas fecundan los sueños,
despuntan del polvo ramos y milagros,
frutos bendicen el encanto del amor:
el caballo marino y los océanos,
el caballo turquesa y los mares,
el caballo de ámbar y los corales ardientes.



Reluce en la noche un fulgor de daga desnuda,
fulgente aparición que corta el sueño de los muertos,
el sueño de las estrellas marinas: caballo azul
que refucila por los caminos el tiempo de las cicatrices.
Sus crines flameantes, su ígneo pecho seducen el claro de luna,
amplían por el infinito la cintilación de las mareas.
Espectro de laberintos vacíos,
él galga la espuma de las playas,
la agonía de los condenados a muerte.
Él lanza dardos a la danza de los barcos,
al bordado de las olas,
a la soledad de los marineros febriles.
Los náufragos, los miserables, los ahogados
claman por la salvación de este soplo de las lluvias,
de este maremoto de coces ardientes.
Serenamente suena por la brisa su pulsar de sándalo,
su galope de prismas, delicado aroma
del vino que incendia los crepúsculos.
Él revolotea sobre la desesperación, salvándonos
de la carne, del miedo, del tiempo.
Él nos rescata del polvo humano, irguiéndonos
a la consagración de las cosechas fecundas.
Cuando su respiración nos arrebata,
nos rescata de nuestros pulsos,
resucitamos en el relámpago de los rubíes,
en la magnitud de la aurora boreal.
Desde el nacimiento estamos consagrados
a la epifanía de silencio y miel:
el caballo andaluz y el eclipse de luna,
el caballo gitano y los cometas partidos,
el caballo de ajenjo y el mercurio de los astros.


Galopo en el dorso de las mareas,
mi cuerpo cosido en los ciclones,
mi torso clavado en tu piel, en tu pelo de luna.
Galopante aridez, yo sólo sé pulsar en tu plexo,
en la fecundidad de los abismos.
Cuerpos en atropellada transpiración,
cuerpos al unísono, ríos que confluyen
en un delta de vértigos, lecho de inundaciones
alocadas, de corrientes alucinadas.
Poseído por la lámina de esta furia,
me transformo en la energía que ciega
las lanzas, los ocasos, los laberintos.
Soy el ser pleno que te exalta,
eres lo que soy, lo que fui y seré.
Me consagro a la gracia de esta comunión,
por la que soy el universo y la nada.
En esta tierra me acuesto, navego,
en esta piedra me entierro, respiro,
me pierdo en este instinto, en este espasmo,
para ser el fuego de los corales,
azul febril de infinita iluminura.
Caballo marino que Lanza dardos de cuarzo,
en tus crines de ágata, de plata,
quemo la palabra de la última estrella,
rasgo el fulgor de tu transe,
de tu clarividencia,
pues se hizo la muerte para los elegidos,
para los profetas, los que saben de la finitud
por lo íntimo del fruto, por el amago de la lluvia.
He ahí el pulsar de la furia y de las catástrofes:
el caballo opalino y las estrellas,
el caballo candente y el polvo de los astros,
el caballo de vidrio y los veleros incendiados.


Sonó la hora última y primera.
He ahí el momento de los vendavales,
del estertor de los cataclismos.
He ahí lo que germinó en nosotros
antes del nacimiento de las semillas:
nuestra muerte, caballo azul que corta el cielo,
que lanza nuestro destino a los astros,
donde la infancia nos abraza nuevamente;
nuestra muerte, corcel engarzado de zafiros,
noche más densa que las rocas,
donde el azul es arpa de cristales partidos,
barco de muelles brumosos.
La sombra extrema dibuja nuestro rostro
en el vacío de otro rostro.
La sombra extrema, fruto hinchado,
pleno, explota en nuestro interior,
disolviéndonos en el fulgor de lo eterno.
He ahí el momento del caballo azul.
He ahí la hora de la resurrección de las mareas.
Un tropel de sinfonías y plumas
lanza dardos a nuestra carne, rasga nuestro semen.
El caballo azul aflora de los abismos,
emerge de los desastres, germina de las montañas.
En su sed bebemos nuestro reverso.
En su hambre sorbemos nuestro misterio.
He ahí la travesía imposible,
donde todo hombre no camina,
porque no tiene piernas ni pies.
He ahí la travesía amputada,
pasto de enigmas, partitura de los sueños,
donde somos ciegos en nuestro destino ciego.
De la fecunda nada, del absoluto silencio,
nace esta música cristalina, purísima:
el caballo celeste y las inundaciones,
el caballo etrusco y los anillos de Saturno,
el caballo de agua y los archipiélagos salvajes.


Traducción: Silvia Adoue