4 abr. 2010

Manuel J. Castilla (Argentina)

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Tiznado de Infinito (Cantos del Gozante - 1972)



Entren conmigo a lo hondo de la noche, a su arena más negra,
y tráiganme a la tierra de la mano, ya ciego, tiznado de infinito.

Yo sé que así, a tanteos, voy a sentir las cosas.

Les contaré cómo nacía la miel en las abejas
la vez que se soñaban poseyendo a la lluvia.

Que al tocar al racimo verde del banano naciendo,
sentí llegar, tímidos, los marfiles
y cuando entre mis dedos se derramaba el polen
vi venir amarillo del desierto siendo recién el viento.

Que oí trepar el agua desde arcillas sumidas
y en una muchedumbre de hojas y de tallos
hacerse sombra y ensanchar su reposo hasta ser el silencio.

Toquen el pecho de los guacamayos,
hundan la mano entre plumaje y carne
y sentirán el huevo donde germina el cielo.

Y si andan en la tierra lisa y ocre de Oruro
y ven alzarse de la arena mineral la corola
lila y celeste de una flor pequeñita,
no vayan a pisarla porque van a quebrarle
la espuma de su nombre: Saliva de la Virgen.

Si palpo una semilla escuchará mi sangre desenroscarse como baba de araña
toda la roca de los palos santos,
y si toco una gota del semen del jaguar donde nadan sus ojos,
sabré que desde su hambre saltó la primera chispa de los grandes incendios.

Iré pisando las cenizas más viejas
y si caigo de boca sobre ellas con el sueño
seré una rama verde naciendo desde esa apaciguada carne del humo.

Entren conmigo a lo hondo de la noche.

Octubre, 1971




Tisnado de Infinito (Cantos do Gozante - 1972)



Entrem comigo no fundo da noite, na sua areia mais preta,
e me trazem á terra da mão, já cego, tisnado de infinito.

Eu sei que assim, as tentas, vou sentir as coisas.

Vou les contar como nascía a mel nas abelhas
na vez que se sonaban possuindo a chuva.

Que ao tocar o cacho verde da bananeira nascendo,
senti chegar, tímidos, os marfimes
e quando entre os meus dedos derramava-se o pólen
vi vir o amarelo do deserto sindo apenas o vento.

Que ouví trepar a água desde argilas sumidas
e numa multidão de folhas e de talos
fazer-se sombra e alargar o seu repouso até ser o silêncio.

Toquem o peito das araras,
fundan a mão entre plumagem e carne
e sentiram o ovo onde germina o céu.

E se andassem na terra lisa e ocre do Oruro
e vem alçar-se da areia mineral a campânula
lilás e celeste duma flor pequenininha,
não a pisem porque vão quebrar
a espuma do seu nome: Saliva da Virgem.

Se apalpo uma semente ouvirá mia sangue desenroscar-se como baba de aranha
toda a rocha dos pau-santos,
e si toco uma gota do sêmen do jaguar onde nadan os seus olhos,
sabrei que desde a sua fome saltó a primeira faísca dos grandes incêndios.

Vou ir pisando as cinzas mais velhas
e se caigo de bruços sobre elas com o sono
serei um galho verde nascendo desde essa sossegada carne da fumaça.

Entrem comigo no fundo da noite.

Otubre, 1971

Traducción: Alberto Acosta

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