18 abr. 2010

Luis Pérez Oramas (Venezuela)

.


La tarde

“Vagi palantes, nullo itineris destinato fine, non ad locum sed ad vesperum contenditur”
Fronto


(Errantes, dispersos, no hay destino para el viaje; andan, no para llegar a un sitio, sino a la tarde.)
Marcus Cornelius Fronto


Yo quisiera caminar de nuevo
los senderos de mi vida umbría
volver a andar hacia la arena de los altos muros
de un olor a otro de los cuerpos
de un calor oscuro en donde naces
a otro frío que no existe entre las lenguas.
Es la muerte, esa vigilia seca
que no descansa de horadar nuestra alegría
quien me lleva lentamente hacia la vida.
Es la muerte, aquella ausente
que tenía mi mano en el tibio de las manos
cuando conducían mis pasos en la sombra
hacia la ardua luz de un ojo helado.
Yo quisiera andar de nuevo el tiempo
que escandiera sin saberlo aquella música
de alimento, espasmos, sueño
y quisiera volver a cada una de las mesas
que acogieron con candor el hambre
mía de vivir apresuradamente el gozo
con el miedo de las vísperas más tristes.
Yo quisiera seguir los mismos pasos
recibir un año más henchido
de néctares aéreos, áureos
y ver en una noche el fuego
que brilla en las alturas del puente de Bassano
donde la mansedumbre arde con sus uvas blancas.
yo quisiera vivir la vida nuevamente
como un rito fugaz, violento
y quisiera caminar de nuevo con capricho sus senderos
para no tenerlos más en lejanía, en aura, en ramas.
Yo quisiera andar de nuevo
el paso lívido de mi vida sorda
no para llegar a un sitio, sino a la tarde.



De: Prisionero del Aire (2008)
................................................................................

A tarde

“Vagi palantes, nullo itineris destinato fine, non ad locum sed ad vesperum contenditur”
Fronto


(Errantes, dispersos, no hay destino para el viaje; andan, no para llegar a un sitio, sino a la tarde.)
Marcus Cornelius Fronto


Eu queria caminhar de novo
os caminhos de minha vida vazia
voltar a andar até a areia branca dos altos muros
de um odor a outro dos corpos
de um calor escuro de onde nasces
a outro frio que não existe entre a línguas.
É a morte, essa vigília seca
que não descansa de perfurar nossa alegria
quem me leva lentamente até a vida.
É a morte, aquela ausente
que tinha minha mão na calidez das mãos
quando conduziam meu passos na sombra
para a árdua luz de um olho gelado.
Eu queria andar de novo o tempo
que escandira sem saber aquela música
de alimento, espasmos, sonho
e queria voltar a cada uma das mesas
que acolheram com candura a fome
minha de viver pressurosamente o gozo
com o medo das vésperas mais tristes.
Eu queria seguir os mesmos passos
receber um ano mais pleno
de néctares aéreos, áureos
e ver em uma noite o fogo
que brilha nas alturas do ponte de Bassano
onde a mansidão arde com suas uvas brancas.
Eu queria viver a vida novamente
como um rito fugaz, violento
e queria caminhar de novo com vontade seus caminhos
para não tê-los mais em distância, em aura, em ramas.
Eu queria andar de novo
o passo lívido de minha vida surda
não para chegar a um sítio, senão à tarde.


(Traducción: Alexandre Bonafim)

No hay comentarios:

Publicar un comentario