1 mar. 2011

Dora Delia Battiston - Argentina

LOS DÍAS DESDE ENTONCES (2008-2010)

Arrastro a la mañana
fantasmas débiles
reiterados
figuras de la artrosis
sensaciones de larva
que arroja el sueño
a las orillas
del día
donde hablamos
decimos cualquier cosa
porque de todos modos
habla el lenguaje
con sus recuerdos
de una mejor poesía
habla el lenguaje
y no yo
que estoy al margen
en la relativa sombra
de la duda
del despertar
del día
y el muro arroja un aire circular
donde una vez bailamos,
una moldura extraña
donde una vez dijimos
para siempre
pero es sólo sueño
ya que el día
avanzará con nervios retorcidos
y con soles quemantes
alojados
en un lugar de la cabeza
y con horarios
rotos
en vidrios de un mosaico
de migral y de miedo
la pared donde dije
querido amado
y el sonido
de la voz
tan entera y quebrada
que atormenta
y esa fotografía del muchacho en un médano
con la sonrisa de veinte años
indecisa
esperando la vida
algo de la vida más bien
esa foto de grises
solares
de un otoño
allá por los sesenta
que me mostró tu madre
ninguna foto me hizo llorar como ésa
por la inocencia de un tiempo
en que no nos habíamos visto aún
(ya que el tiempo entre nosotros
era inocente todavía
no nosotros
sino ese tiempo
blanco y sin lágrimas)
qué color
me pregunto
qué color era esa tarde
el médano
y me arranco de la noche
con tu mejor fantasma
el que sonríe incierto
en el médano otra vez
entre olivillos
con esa desconfianza en la dicha
que marcó todos tus momentos
pensantes
en los otros viajabas subido a cierta música
en la tarde morita o la creciente
no sé
nunca supe
entrar a esos momentos
porque siempre
hubo puertas cerradas
y cortinas corridas
y boca clausurada
y ahora la noche me tira
sobre un baldío
y lo primero que entiendo
es que no tengo
ninguna clave
nada
para ir a descifrarte
en un disco
o una carta
que puedo comer de nuevo la fruta del pasado
la carne extenuada del pasado
el tiempo gastado que me dieron
los días que ya usamos y no me sirven
para arrastrar por la hoja dorada
por la tarde hundida
en cielos extraños
que no conozco
no sé
es lo que me dicen de nuevo
algún relámpago, una fronda
para entender que ahí, entre ladridos
y pieles de zorro
acaso estás
o estabas

o en esa agua marrón que queda entre los caldenes
después de la lluvia que no vimos
pero que estuvo ocurriendo como tus huesos en esta parte
del mundo que no entiendo
y el agua dice
aquí estuve
soy de nuevo
como cuero y humo
y si pudieras
oler mi cigarro en la nochecita
cuando te decía que no hay otro cielo
entenderías
pero no entiendo
y hay bosque aquí
espinas que ya estaban
irregulares sombras
donde duermen los pájaros del día



OS DÍAS DESDE ENTÂO (2008-2010)

Arrastro na manhá
fantasmas fracos
reiterados
figuras da artrose
sensações de larva
que arremessa o sonho
nas márgenes
do dia
onde falamos
dizemos cualquer coisa
porque de tudo jeito
fala a linguagem
con as suas lembranças
de uma melhor poesia
fala a linguagem
e não eu
que estou na margem
na relativa sombra
da dúvida
do acordar
do dia
e o muro projeta um ar circular
onde uma vez dançamos,
uma moldura estranha
onde uma vez dizemos
para sempre
mais é só sonho
já que o dia
avançará con nervos retorcidos
e con sões queimantes
alojados
num lugar da cabeça
e con horários
rotos
em vidros de um mosaico
de migral e de medo
a parede onde eu diz
querido amado
e o som
da voz
tão inteira e quebrada
que atormenta
e essa fotografia do garoto num médão
com o sorriso dos vinte anos
indecisa
esperando a vida
algo da vida mais bem
essa foto de cinzas
solares
dum outono
lá pelos sessenta
que mostro-me a tua mãe
nenhuma foto me fiz chorar como essa
pela inocência dum tempo
en que não tinhamos visto ainda
(já que o tempo entre nos
era inocênte ainda
não nós
senão esse tempo
branco e sem lágrimas)
que cor
pergunto-me
que cor era essa tarde
o médão
e arranco-me da noite
com o teu melhor fantasma
o que sorri incerto
no médão outra vez
entre oliveirinhas
con essa desconfiança na felicidade
que assinó todos os teus momentos
pensantes
nos outros viajavas subido em certa música
na tarde morinha o a cheia
não sei
nunca soube
entrar nessos momentos
porque sempre
houveram portas fechadas
e cortinas corridas
e boca enclausurada
e agora a noite me joga
sobre um baldio
e o primeiro que entendo
é que não tenho
nehuma senha
nada
para ir te decifrar
num disco
o uma carta
que posso comer de novo a fruta do passado
a carne extenuada do passado
o tempo corroido que me deram
os días que já usamos e não me serven
para arrastrar pela folha dourada
pela tarde afundada
nos céus estranhos
que não conheço
não sei
é o que me dizem de novo
algum relâmpago, um espesso
para entender que aí, entre latidos
e peles de raposa
acaso vocé esta
ou estava

ou nessa agua marrom que fica entre os caldenes
depois da chuva que não vimos
mais que estava acontecendo como os teus ossos nesta parte
do mundo que não entendo
e a água dize
aqui esteve
sou de novo
como couro e fumaça
e si vocé podera
cheirar o meu cigarro na noitezinha
cuando te dizia que não há outro céu
entenderia
mais não entendo
e há uma mata aqui
espinhos que já estavam
irregulares sombras
onde dormen os passaros do dia


Traducción: Alberto Acosta

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