25 mar. 2011

Alexandre Bonafim - Brasil

Celebração das Marés


- III -
 
Do poema nada nos resta
a não ser essa viagem
rumo aos mares,
esse gosto de naufrágio
ao findar das paixões,
esse astrolábio partido.
 
A leitura do poema,
peixe cego, barco amputado,
nada nos ensina,
em nada modifica
a força das marés.
 
Rastro de espuma
na pele dos acasos,
o poema finca suas âncoras
no sal, na eternidade,
onde nossas ausências
ardem o grito dos corais.
 
O poema é nudez precária,
procela sem ventos, sem nuvens.
Quando nele adormecemos,
acordamos com os ossos fraturados,
vergastados pelas maresias.
 
O poema é tão inútil
quanto o mar ao fim da tarde.
 
Por isso seu esplendor é límpido
como a beleza da morte.


CELEBRACIÓN DE LAS MAREAS

- III -
 
Del poema nada nos resta
a no ser ese viaje
rumbo a los mares,
ese gusto de naufragio
al acabar de las pasiones,
ese astrolabio partido.
 
La lectura del poema,
pez ciego, barco amputado,
nada nos enseña,
en nada modifica
la fuerza de las mareas.
 
Rastro de espuma
en la piel de los acasos,
el poema hinca sus anclas
en la sal, en la eternidad,
donde nuestras ausencias
arden el grito de los corales.
 
El poema es desnudez precaria,
crea tormentas sin vientos, sin nubes.
Cuando en él adormecemos,
despertamos con los ojos fracturados,
arremetidos por las mareas.
 
El poema es tan inútil
como el mar al final de la tarde.
 
Por eso su esplendor es límpido
como la belleza de la muerte.


Traducción: Alberto Acosta

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