29 nov. 2009

Anderson Braga Horta (Brasil)

FUGA



Vem galopando a noite, cavalgada
por quem comanda o tempo. A meia-lua,
bigúmea espora onírica de prata,
embebe as pontas claras em seus flancos,
e das feridas manam gotas rútilas.
Eis vem montada, em pêlo, e vem sem rédeas.
Pulou por cima das montanhas, ei-la
roçando o ventre pardo pela terra.
Parou. Dorme talvez. As gotas rútilas
cristalizaram-se nos altos flancos.
Dorme. Porém levanta-se assustada
ante um clamor que sobe os horizontes.
E ei-la correndo, arisca, ei-la que foge,
e a luz inunda o vácuo que ela deixa.



Fuga



Viene la noche galopando, cabalgada
por quien comanda el tiempo. La media luna,
punzante espuela onírica de plata,
hunde las claras puntas en sus flancos,
y de las heridas mana gotas rútilas.
Viene montada en pelo y viene sin riendas.
Pasó por encima de las montañas y está allí
rozando el vientre pardo de la tierra.
Se detuvo. Duerme, tal vez. Las gotas rútilas
se cristalizan en los altos flancos.
Duerme. Pero levántase asustada
ante un clamor que sube de los horizonte.
Y aquí está corriendo arisca , aquí la que huye,
y la luz inunda el vacío que ella deja.


(De Altiplano e Outros Poemas)


Traducción: Francisco R. Bello

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