29 nov. 2009

Alberto Acosta (Argentina)

Desde los pies sangrantes de Jesús



Desde los pies sangrantes de Jesús
Desde este cuerpo reseco de llanto y de sangre
Yo te convoco
Madre
¿No está aquí tu lugar, junto a la cruz?
¿No es éste tu oficio primero,
recoger los pedazos del hijo
que nunca entendiste?
La sangre reseca, madre
Se parece a la tierra del páramo
De aquel patio de la infancia, huérfano de lluvias
Mira lo que han hecho de tu hijo
Toca mi costado lacerado
Palpa la corona de cicatrices en mi frente
Abraza este cuerpo inerme, humillado, vacante
Y dime ahora, madre
Que fue por amor que me trajiste a este mundo
No me mientas canciones de cuna,
ni cuentos de Callejas.
Soy lo que queda de un hombre
El latido que sólo pervive por demora de la muerte
(Muerte, mi única amiga constante
la que nunca me ha mentido)
Desde los pies sangrantes de Jesús
El que quiso salvar el mundo
Bello, poderoso, iracundo, infinitamente derrotado
Te pregunto, madre, qué otra cosa podía esperarme.
Qué más podías prometerme
Rompe tu silencio
Borra tu sonrisa beatífica
Vuelve de los gladiolos, las fotos en blanco y negro
Los perfumes olvidados de la cocina
Los sabores irrepetibles
Y llévame contigo
Que ambos hemos fracasado.




Desde os pés sanguentos de Jesús




Desde os pés sanguentos de Jesus
Desde esse corpo ressecado de pranto e sangue
Convoco-te
Mãe
E que não e aqui o seu lugar, junto á cruz?
Não e esse o seu oficio primeiro,
recolher os pedaços do filho
que vocé nunca entendeu?
A sangue resseca, mãe,
Parece-se a terra do páramo
Daquel patio da infança, orfão de chuvas.
Olha o que eles fizeram do seu filho
Toque o meu costado dilacerado
Apalpe a coroa de cicatrices na minha frente
Abraçe o meu corpo inerme, humilhado, vacante,
E diga agora, mãe
Que foi por amor que vocé me trazeu para esse mundo
Não me menta acalantos,
Nem contos de Callejas.
Eu so o que queda de um homen
O latido que só sobrevive pela demora da morte
(Morte, a minha unica amiga constante
A que nunca me menteu)
Desde os pés sanguentos do Jesus
Quem quizer salvar o mundo
Pregunto-te, mãe, qué outra coisa podía-me esperar
Qué mais podia vocé me prometer
Quebre o seu silencio
Apaque o seu sorriso beatífico
Volte dos gladíolos, das fotos em branco e preto
Dos savores irrepetívels,
E me leva con vocé
Que os dois temos fracassado.


Traducción del Autor

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