5 ago. 2009

Manuel Del Cabral-(República Dominicana)

Sexo y Alma (1948- 1956)

Fecha del Sexo

Dios terrestre, plural como el verano,
trampa por donde llegan el espacio y el tiempo,
catedral de secretos sorprendidos,
tú, solo y todo, sexo.

Lo demás...
un montón de cuchillos en los ojos,
unas viudas por ti resucitadas,
un enfermo que ruega
que no laven las sábanas del lecho
sucio de primavera violentada,
y el sesentón sentado en sus horarios
para que en sus arrugas caigan besos
sonoros y redondos como monedas tristes,
y el narcisista
que una novia tiene en cada curva
de su cuerpo que es todo, todo sexo,
y se besa y se cuida
como un número terriblemente solo.

Ahora está lloviendo pueblo adentro,
y es materia no simple
la de la costurera que cantando parece
que va cosiendo por sus huesos nombres,
y va llenando el aire de cosas masculinas:
amuletos de Juan, bueyes de Pedro;
pero, de las nieblas llegando,
solo es Guaco,
el campanero que le llena el cuerpo
de la boda imposible de los pájaros,
porque es Guaco:
animal dulce como un fruto a tiempo.

Después...
la carne que fabrican los notarios,
la inquilina del árbol y la piedra,
la carne con su título y su mueble, la medida,
la de los dientes limpios de las mecanógrafas
donde se pueden ver la cara las hormigas,
la de los profesores que repentinamente
alisan su carácter como bellos de ingle,
porque tú asciendes desde las ocultas
regiones genitales y las turbas,
y les enciendes fósforos de biblia,
y las inundas de una gris creciente,
de un material que puede ser plural
o puede entrar sin nadie por la Historia.

Es que también sabemos
que cuando de tu trampa inevitable sale el tiempo,
el aire crece como un hombre;
sin embargo, sólo toma altura...
sólo cuando se pone del tamaño de un grito.
Pero callemos,
que la madera grita en primavera.

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