12 may. 2011

Mariana Ianelli (Brasil)

MISSIONÁRIOS

Entram como se eu mesmo
Lhes tivesse aberto a porta.
Exigem-me calma e silêncio.

Guardo na casa algo que
Lhes pertence, eles dizem.
Num gesto profundo
Peço que me desculpem:
Desconheço o que seja.

Mas já cada coisa, em cada lugar,
Está virada ao avesso –
Areia no vento, restos de ninguém.

Passam-se dias e cá estão eles,
Entornando o vazio, remexendo,
Perseguindo em vão, destruindo.
Nada a fazer, senão ajudá-los
Nesta busca malsucedida,
Nada que eu mais queira agora,
Senão juntar-me a eles, quadrilha.

Certa noite, resolvemos partir.
Mascarados, em grupo,
Tomamos a casa vizinha.
Diante da porta um homem se detém.
Exigimos-lhe calma e silêncio.


Do livro Fazer Silêncio (ed. Iluminuras, 2005)



Misioneros


Entran como si yo mismo
Les hubiese abierto la puerta.
Me exigen calma y silencio.

Guardo en la casa algo que
Les pertenece, ellos dicen.
En un gesto profundo
Pido que me disculpen:
Desconozco lo que sea.

Pero ya cada cosa, en cada lugar,
Está dada vuelta, en un continuo revés –
Arena en el viento, restos de nadie.

Pasan los días y acá están ellos,
Entornando el vacío, removiendo,
Persiguiendo en vano. Destruyendo.
No hay nada que hacer, sino ayudarlos
En esta búsqueda mal sucedida,
Nada que yo más quiera ahora,
Sino juntarme a ellos, cuadrilla.

Cierta noche, resolvimos partir.
Enmascarados, en grupo,
Tomamos la casa vecina.
Delante de la puerta un hombre se detiene.
Le exigimos calma y silencio.


Traducción: M. Palacios

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