3 abr 2013
Leonardo Martinez
Estricta Ceniza – (2005)
Destino Común - poema V
Yo soy nadie
y me enterrarán vestido de nadie
Los ríos mueren en el mar
o se insumen en los arenales
En ambos casos ingresan a caudales plenos
Yo soy nadie
luego entraré de muerto a la nada
deslucido nombre
para llamar al opulento reino
de cambios y mutaciones infinitas
Ayer nomás tallé este petroglifo
antes fui pez también fugaz insecto
mono fraterno y habitante de Lemuria
Soy nadie
y me enterrarán vestido de nadie
destino de hombre acaudalado de palabras
Affonso Romano de Sant’Anna - Brasil
NOVO GÊNESIS
No primeiro dia
o Demônio criou o universo e tudo o que nele há
-e viu que era bom.
No segundo dia
criou a cobiça, a usura, a inveja, a gula, a preguiça,
a soberba, a ira
a que chamou de sete virtudes capitais
-e viu que era bom.
No terceiro dia criou as guerras.
No quarto dia criou as epidemias.
No quinto dia criou a opressão.
No sexto dia criou a mentira.
E no sétimo dia, quando ia descansar,
houve um rebelião na hierarquia dos anjos
e um deles, de nome Deus,
quis reverter a ordem geral das coisas,
mas foi exilado
na pior parte do Inferno -os Céus.
Desde então
O Demônio e suas hostes continuam firmes
na condução dos negócios universais,
embora volta e meia um serafim, um querubim
e algum filho de Deus, desencadeiem protestos, milagres,
revoluções
querendo impingir o Bem onde há o Mal.
Porém não têm tido muito êxito até agora,
exceto em alguns casos particulares
que não alteraram em nada a marcha geral da história.
NUEVO GÉNESIS
En el primer día
el Demonio creó el universo y todo lo que hay en él
y vio que era bueno
En el segundo día
creó la codicia, la usura, la envidia, la gula, la pereza,
la soberbia, la ira
que llamó siete virtudes capitales
y vio que era bueno
En el tercer día creo las guerras.
En el cuarto día creó las epidemias.
En el quinto día creo la opresión.
En el sexto día creó la mentira
y en el séptimo día, cuando iba a descansar,
hubo una rebelión en la jerarquía de los ángeles
y uno de ellos, de nombre Dios,
quiso revertir el orden general de las cosas,
pero fue exiliado
en la peor parte del Infierno – los Cielos.
Desde entonces
el Demonio y sus huestes continúan firmes
en la conducción de los negocios universales,
aunque cada cierto tiempo un serafín, un querubín
y algún hijo de Dios, provoquen protestas, milagros,
revoluciones
queriendo forzar el Bien donde hay Mal.
Sin embargo no han sido muy exitosos hasta el momento,
excepto en casos particulares
que no alteraron en nada la marcha general de la historia.
Traducción: Adán Méndez
Francisco de Quevedo - Octavio Paz - José Ángel Valente
Francisco de Quevedo - España
Amor constante más allá de la muerte
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansiosa lisonjera;
mas no de esotra parte en la rivera
dejará la memoria, en donde ardía;
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido:
su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
Octavio Paz - México
Salamandra (1960)
Homenaje y Profanaciones - a Francisco De Quevedo
Espiración (poema 3)
Sol de sombra Solombra cegadora
mis ojos han de ver lo nunca visto
lo que miraron sin mirarlo nunca
el revés de lo visto y de la vista
Los laúdes del láudano de loas
dilapidadas lápidas y laudos
la piedad de la piedra despiadada
las velas del velorio y del jolgorio
El entierro es barroco todavía
en México
Morir es todavía
morir a cualquier hora en cualquier parte
Cerrar los ojos en el día blanco
el día nunca visto cualquier día
que tus ojos verán y no los míos.
José Angel Valente - España
El Vuelo Alto y Ligero (1998)
A Modo de Esperanza (1953 – 1954)
“Serán Ceniza…”
Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.
Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.
Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo ceniza.
Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me ha tendido a modo de esperanza.
21 abr 2012
Anderson Braga Horta - BRASIL
PENSÉ...
Pensé, calculé, imaginé
y
con prodigios de técnica y trabajo
inventé la rosa.
Me resta abrir los ojos
y verla
como un niño ve el mundo.
Tradución: Eduardo Dalter
Affonso Romano de Sant'Anna - BRASIL
REMORDIMIENTO HISTÓRICO
De joven intenté escamotearlo. Imposible.
Culpable era. No sabía cuánto.
Fui yo el que armó el brazo de Brutus
en la traición a César del Senado.
Fui yo quien traicionó a Atahualpa, el inca,
y diezmó a los aztecas.
Fui yo el que mató al zar y a su familia
e incendió a la aldea vietnamita
y noche a noche comete excecrables crímenes
en la TV.
Si no fui yo
quién murió en Waterloo y traicionó en Verdun,
si no fui yo
quién torturó al guerrillero argelino-argentino,
si no fui yo
quién mató a Lorca, a Chatterton y a Maiakovski,
entonces,
por qué ese insomnio,
ese impulso de entrar en la primera seccional
y declarar: arréstenme!
Si no fui yo,
entonces por qué vuelvo siempre tenso al lugar del crimen
para dejar indicios y poemas?
(Traducción de Ana Lia Obeid))
Jaroslav Seifert - República Checa
Algo hermoso termina
Todos los días del mundo
algo hermoso termina.
Duélete:
como a una vieja estrella fatigada
te ha dejado la luz. Y la criatura
que iluminabas (y que iluminaba
tus ojos ciegos a las nimias cosas
del mundo)
ha vuelto a ser mortal.
Todo recobra
su densidad, su peso, su volumen,
ese pobre equilibrio que sostiene
tu nuevo invierno. Alégrate.
Tus vísceras ahora son otra vez tus vísceras
y no crudo alimento de zozobras.
Ya no eres ese dios ebrio e incierto
que te fue dado ser. Muerde
el hueso que dan,
llega a su médula,
recoge las migajas que deja la memoria.
Traducción: Piedad Bonnett
TOMAS TRANSTRÖMER - Suecia
Tormenta
De pronto el caminante halla aquí el viejo
roble gigante, como un alce convertido en piedra
con su ancha copa ante fortaleza verde negra
del mar de septiembre.
Tormenta del norte. Es el tiempo cuando las serbas
maduran. Despierto oye en la oscuridad
las constelaciones estampadas
en lo más alto del roble.
6 abr 2012
Jorge Leónidas Escudero - Argentina
Última apuesta
Apártense, déjenme pasar
vengo de estar existiendo y ya lo sé
voy a las palideces. Merezco
descanso pero antes
quiero mirar atrás del horizonte para
no verme siempre aquí como árbol seco
donde no hay más que hablar.
No atajen, no digan que hay medicina buena
dejen que me siente en el umbral
a ver pasar la última gente. Los pájaros
están escondiendo la cabeza bajo el ala.
Manden alguien a comprar pan
no digo de aquí sino de mañana
porque mi hambre última
es de lo que aún no he visto.
(San Luis - 2011)
Juan Ahuerma Salazar - Argentina
El sol se está apagando
I
Vayan yendo,
el sol se está apagando.
Yo hice todo lo posible
pero no ha alcanzado.
El sol se está apagando.
El agua se ha secado en las marimbas.
La pasión
que antes generaba cordeles de ira en la distancia
barcos de vapor, los trenes, la esperanza,
ahora se diluye como la bruma en los pantanos.
El sol se está apagando.
Las grandes capitales
que han crecido desorbitadamente
sobre los bosques y los mares.
El mundo
que ha tenido visiones, religión, poderes y arrogancia.
Todo eso tampoco ha alcanzado.
El sol se está apagando.
Las flores
que cuando me querías
eran mercancía cantarina
entre las vendedoras del mercado.
Las cosas que me has ocultado.
Ahora no son más que historias vanas.
El sol se está apagando.
Se han acabado
el fernet, las putas, los cigarros.
Y el sol se está apagando.
Los hombres, ahora pasmados
filosofan sobre el tiempo, solamente sobre el tiempo,
porque ya es demasiado tarde.
Y aunque los noticieros y los periódicos
nos mientan,
ya vamos sabiendo que todo
ya Todo ha terminado.
II
Pero el Universo que es infinito,
y también es insobornable,
tiene tantas lunas
como hormigas caminando en el sendero.
Entonces tantos soles debe haber
como hogueras ardiendo
en la noche de los campamentos.
No es uno, ni son dos, ni tres.
El verdadero peligro,
el frío interminable
la insondable oscuridad,
nos vienen de adentro.
(Verano del 2009)
Willi Bouillon - Argentina
El desierto
Te vi avanzar, desde el horizonte.
Eras un punto oscuro, apenas, porque
entre tú y yo estaba el desierto. Cuando
vemos que alguien avanza hacia nosotros,
en el desierto, su figura se deforma a cada instante.
Se alarga, se desvanece y su cabeza parece
no estar donde debería estar.
Como era mediodía, no tenías sombra,
y si la hubieras tenido habría sido sólo
la delgada hoja de un puñal en la arena,
de breves y cegadores relámpagos.
Pero podía imaginar tus cabellos negros,
agitados por el viento ardoroso
y tu brazalete, con la serpiente enroscada
en la rama del muérdago.
Quizás llegarías al atardecer, o más tarde,
tal vez en la madrugada, de modo que tuve
mucho tiempo para pensar. ¿Esta era la hora
más peligrosa que había vivido?
¿O fue ayer o hace cien años,
cuando desperté después de apagarse
el fuego, en medio de la mortandad,
y sentí la soledad y el silencio atravesándome
de lado a lado?
Podrías llegar en la madrugada, y así sería
preferible. Valoro ahora más los albores,
en los que ya nada humea y
las torres están rodeadas del silencio propio
de fantasmas que se alejan.
Sabría, lo he sabido desde hace mucho- qué
te diría, después de mirarte, callado, un largo momento:
-Nada ha cambiado, te diría. Puedes beber
del cántaro, en el que hay agua de la última lluvia.
Cuéntame una historia.
(La Conciencia - 2006)
Te vi avanzar, desde el horizonte.
Eras un punto oscuro, apenas, porque
entre tú y yo estaba el desierto. Cuando
vemos que alguien avanza hacia nosotros,
en el desierto, su figura se deforma a cada instante.
Se alarga, se desvanece y su cabeza parece
no estar donde debería estar.
Como era mediodía, no tenías sombra,
y si la hubieras tenido habría sido sólo
la delgada hoja de un puñal en la arena,
de breves y cegadores relámpagos.
Pero podía imaginar tus cabellos negros,
agitados por el viento ardoroso
y tu brazalete, con la serpiente enroscada
en la rama del muérdago.
Quizás llegarías al atardecer, o más tarde,
tal vez en la madrugada, de modo que tuve
mucho tiempo para pensar. ¿Esta era la hora
más peligrosa que había vivido?
¿O fue ayer o hace cien años,
cuando desperté después de apagarse
el fuego, en medio de la mortandad,
y sentí la soledad y el silencio atravesándome
de lado a lado?
Podrías llegar en la madrugada, y así sería
preferible. Valoro ahora más los albores,
en los que ya nada humea y
las torres están rodeadas del silencio propio
de fantasmas que se alejan.
Sabría, lo he sabido desde hace mucho- qué
te diría, después de mirarte, callado, un largo momento:
-Nada ha cambiado, te diría. Puedes beber
del cántaro, en el que hay agua de la última lluvia.
Cuéntame una historia.
(La Conciencia - 2006)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)